“
REGLAS DE ORO “ DE LA ORGANIZACIÓN
MUNDIAL DE LA SALUD (OMS) PARA LA PREPARACION
HIGIENICA DE LOS ALIMENTOS
1)
ELEGIR ALIMENTOS TRATADOS CON FINES HIGIENICOS: Mientras
que muchos alimentos están mejor en estado natural (por ej: frutas y
hortalizas), otros solo son seguros cuando están tratados. Así conviene
siempre adquirir la leche pasteurizada en vez de cruda y , si es posible,
comprar pollos frescos o congelados , que hayan sido tratados por irradiación
ionizante. Al hacer las compras hay que tener presente que los alimentos no sólo
se tratan para que se conserven mejor sino también para que resulten más
seguros desde el punto de vista sanitario. Algunos de los que se comen crudos,
como las lechugas, deben lavarse
cuidadosamente.
2)
COCINAR BIEN LOS ALIMENTOS: Muchos
alimentos crudos (en particular los pollos, la carne y la leche no pasteurizada)
están a menudo contaminados por agentes patógenos. Estos pueden eliminar si se
cocina bien el alimento. Ahora bien, no hay que olvidar que la
temperatura aplicada debe llegar al menos a 70º C en toda la masa de éste. Si
el pollo asado se encuentra todavía crudo junto al hueso, habrá que meterlo de
nuevo al horno hasta que esté bien hecho. Los alimentos congelados (Carne ,
pescado, y pollo) deben descongelarse completamente entes de cocinarlos.
3)
CONSUMIR INMEDIATAMENTE LOS ALIMENTOS COCINADOS: Cuando los alimentos cocinados se enfrían a la temperatura
ambiente, los microbios empiezan a proliferar. Cuando más se espera, mayor es
el riesgo. Para no correr peligros inútiles, conviene comer los alimentos
inmediatamente después de cocinados.
4)
GUARDAR CUIDADOSAMENTE LOS ALIMENTOS COCINADOS:
Si se quiere tener en reserva alimentos cocinados, simplemente, guardar las
sobras, hay que prever su almacenamiento en condiciones de calor (Cerca o por
encima de 60ºC) o de frío (Cerca o por debajo de 10ºC). Esta regla es vital
si se pretende guardar comida durante más
de cuatro o cinco horas. En el caso de los alimentos para lactantes, lo mejor es
no guardarlos por mucho tiempo. Un error muy común al que se deben incontables
casos de intoxicación alimentaria es meter en el refrigerador una cantidad
excesiva de alimentos calientes. En un refrigerador abarrotado, los alimentos
cocinados no se pueden enfriar por dentro tan deprisa como sería de desear. Si la parte central del alimento sigue estando caliente (a más
de 10ºC) demasiado tiempo, los microbios proliferan y alcanzan rápidamente una
concentración susceptible de causar enfermedades.
5)
RECALENTAR BIEN LOS ALIMENTOS COCINADOS:
Esta regla es la mejor medida de protección contra los microbios que pueden
haber proliferado durante el almacenamiento (un almacenamiento correcto retrasa
la proliferación microbiana pero no destruye los gérmenes). También en este
caso, un buen recalentamiento
implica que todas las partes del
alimento alcancen al menos una temperatura de 70º C.
6)
EVITAR EL CONTACTO ENTRE LOS ALIMENTOS CRUDOS Y LOS COCIDOS:
Un alimento bien cocinado puede contaminarse si tiene el más mínimo contacto
con alimentos crudos. Esta contaminación cruzada puede ser directa, como sucede
cuando la carne cruda de pollo entra en contacto con alimentos cocinados. Pero
también puede ser muy sutil. Así, por ejemplo, no hay que preparar jamás un
pollo crudo y utilizar después la misma tabla de trinchar y el mismo cuchillo
para cortar el ave cocida, de lo contrario, podrían reaparecer todos los
posibles riesgos de proliferación microbiana y de enfermedad
consiguiente que había antes de cocinar el pollo.
7)
LAVARSE LAS MANOS A MENUDO: Hay
que lavarse bien las manos antes de empezar a preparar los alimentos y después
de cualquier interrupción (en particular, si se hace para cambiar al niño de
pañales o después de ir al baño).
Si se ha estado preparando ciertos alimentos crudos, tales como pescado, carne o
pollo, habrá que lavarse de nuevo antes de manipular otros productos
alimenticios. En caso de infección de las manos, habrá que vendarlas o
recubrirlas antes de entrar en
contacto con alimentos. No hay que olvidar que ciertos animales de compañía
(perros , pájaros, y sobre todo tortugas) albergan a menudo agentes patógenos
peligrosos que pueden pasar a las manos de las personas y de éstas a los
alimentos.
8)
MANTENER ESCRUPULOSAMENTE LIMPIAS TODAS LAS SUPERFICIES DE LA COCINA:
Como los alimentos se contaminan fácilmente, conviene mantener perfectamente
limpias todas las superficies utilizadas para prepararlos. No hay que olvidar
que cualquier desperdicio, migaja o mancha puede ser un reservorio de gérmenes.
Los paños que entren en contacto con platos o utensilios se deben cambiar cada
día y hervir antes de volver a usarlos. También deben lavarse con frecuencia
los lampazos y trapos para lavar el piso.
9)
MANTENER LOS ALIMENTOS FUERA DEL ALCANCE DE INSECTODS, ROEDORES Y OTROS ANIMALES: Los animales suelen transportar microorganismos patógenos que
originan enfermedades alimentarias. La mejor medida de protección es guardar
los alimentos en recipientes cerrados.
10)
UTILIZAR AGUA PURA: El agua pura es tan importante para preparar los
alimentos como para beber. Si el suministro hídrico no inspira confianza,
conviene hervir el agua antes de añadirla a los alimentos o de transformarla en
hielo para refrescar las bebidas. Importa sobre todo tener cuidado con el agua
utilizada para preparar la comida de los lactantes.
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LA
ORGANIZACION MUNDIAL DE LA SALUD ESTIMA QUE LAS ENFERMEDADES CAUSADAS POR
ALIMENTOS CONTAMINADOS CONSTITUYEN UNO DE LOS PROBLEMAS SANITARIOS MAS DIFUNDIOS
EN EL MUNDO DE HOY. PROTEJA A SU FAMILIA MEDIANTE ESTAS SENCILLAS REGLAS.
APLICANDOLAS, REDUCIRA CONSIDERABLEMENTE EL RIESGO QUE ENTRAÑAN LAS
ENFERMEDADES DE ORIGEN ALIMENTARIO.
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