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                         LEPTOSPIROSIS  

Sinonimia Etiología
Distribución geográfica   Ocurrencia en el hombre
Ocurrencia en los animales La enfermedad en el hombre
La enfermedad en los animales   Fuente de infección y modo de transmisión
Papel de los animales en  la epidemiología Diagnóstico
Control Bibliografía

                      C I E - 10   A 27.0

                                    A 27.8  

   Sinonimia: Enfermedad de Weil, enfermedad de los porqueros, fiebre de los arrozales, fiebre de los cañaverales y otros nombres locales; enfermedad de Stuttgart (perros).

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   Etiología: Las leptospiras son bacterias helicoidales, con los extremos libres terminando en forma de ganchos; son móviles, aerobios, cultivables, y de unos 6 a 20 micrones de largo por 0,1 de diámetro. Se pueden visualizar por microscopía de campo oscuro; pueden atravesar filtros que retienen otras bacterias. Se reconocen dos especies, Leptospira interrogans y L. biflexa. La primera es patógena para el hombre y para los animales, mientras L. biflexa es de vida libre, se encuentra en aguas superficiales y raramente está asociada a infecciones en los mamíferos.

   La especie que interesa como agente zoonótico es L. interrogans, que contiene más de 200 variantes serológicas, denominadas serovares, y que constituyen el taxon básico. A su vez, los serovares están agrupados por conveniencia en 23 serogrupos (que no es un taxon reconocido), sobre la base de los componentes aglutinogénicos predominantes que comparten (Faine, 1982;Alexander, 1991). Por medio del uso de patrones de restricción de genes ARN ribosomal se está tratando de caracterizar los serovares de L. interrogans para sentar las bases de una tipificación molecular (Perolat et al., 1990).

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   Distribución geográfica: Mundial. Hay serovares universales, como por ejemplo L. interrogans serovar icterohaemorrhagiae y serovar canicola; y serovares que ocurren solo en ciertas regiones. Cada región se caracteriza por los serotipos que contiene, determinados por su ecología. La leptospirosis tiene una alta prevalencia en los países tropicales donde hay grandes precipitaciones pluviales y el suelo es nuetro o alcalino.

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   Ocurrencia en el hombre: Varía en diferentes partes del mundo. Puede ocurrir en forma esporádica o en brotes epidémicos. En general, los brotes se producen por exposición a aguas contaminadas con orina de animales infectados. Varios grupos ocupacionales están especialmente expuestos, tales como los trabajadores de arrozales, cañaverales, minas, alcantarillados y mataderos, cuidadores de animales, médicos veterinarios y militares.

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   Ocurrencia en los animales: La infección es común en roedores y en otros mamíferos silvestres y domésticos. La infección se presenta en el mundo en aproximadamente 160 especies de mamíferos (Alexander, 1991). Cada serovar tiene su o sus huéspedes animales predilectos, pero cada especie animal puede ser huésped de uno o más serovares. Así, por ejemplo, el serovar pomona tiene como huéspedes principales al cerdo y al bovino, pero puede infectar en forma más transitoria a otros huéspedes animales. El reservorio principal de canicola es el perro, pero en ocasiones se le puede encontrar en zorros, cerdos y bovinos.

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   La enfermedad en el hombre: El hombre es susceptible a un gran número de serovares. El período de incubación de la enfermedad dura de 1 a 2 semanas, aunque se conocen casos con incubación de solo 2 días y de más de 3 semanas. La enfermedad se caracteriza por dos fases, la bacteriémica, que dura de 7 a 10 días y la leptospirúrica, que dura de una semana a algunos meses. Las manifestaciones clínicas son variables y con diferente grado de severidad. Además, numerosos casos de infección transcurren en forma inaparente, subclínica. En general, se distinguen dos tipos clínicos: el ictérico y al anictérico. El tipo ictérico o hepatonefrítico grave (enfermedad de Weil) es mucho menos frecuente que el anictérico. Algunos autores estiman que esta forma ocurre en aproximadamente 10% de los casos. Muchas veces se relaciona con la infección por icterohaemorrhagiae, pero este no es el único serovar que la puede producir. Por otra parte, numerosas infecciones por icterohaemorrhagiae transcurren en forma anictérica. En la forma clásica de la enfermedad de Weil, los síntomas se instalan bruscamente con fiebre, dolor de cabeza, mialgias, conjuntivitis, náuseas, vómitos, diarreas y constipación. La postración puede ser marcada. Son comunes las petequias en la piel, las hemorragias en el aparato gastrointestinal y la proteinuria. Cuando desaparecen las leptospira de la circulación sanguínea y la fiebre declina, se encuentra hepatomegalia e ictericia, insuficiencia renal con marcada oliguria o anuria, azotemia y desequilibrio electrolítico. Si el paciente evoluciona hacia la curación, la diuresis se restablece y disminuye la ictericia. La convalecencia dura uno o dos meses, durante los cuales pueden reaparecer por unos días la fiebre, cefalalgia, mialgias y malestar general.

   En los casos anictéricos la sintomatología es más leve. Durante la leptospiremia (primera semana de la enfermedad) se observa fiebre, mialgias, especialmente en las pantorillas, conjuntivitis, rigidez de la nuca, náuseas y a veces vómitos. Muchas veces, la enfermedad se asemeja a la influenza. La forma anictérica es de curso benigno y los pacientes se recuperan en cerca de un mes. La leptospiruria puede continuar por una semana o varios meses después de la desaparición de los síntomas clínicos.

   El tratamiento es conveniente iniciar lo más temprano en las enfermedad para evitar las lesiones en los tejidos. La penicilina G y la amoxicilina fueron eficaces incluso a la semana del comienzo de la enfermedad (Asociación Americana de Salud Pública, 1992).  

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