Es probable que esta gran diferencia entre América del Norte y el resto del continente no refleje la realidad, ya que se ha prestado poca atención a la rabia selvática y su vigilancia es deficiente fuera de los Estados Unidos y Canadá. La rabia selvática es importante en Europa. Alrededor de 1970 se inició en Polonia una epizootia en zorros colorados (Vulpes vulpes) que se difundió a gran parte del continente y que aún está en actividad. En las regiones boreales la rabia se mantiene entre los zorros árticos (Alopex lagopus); su contraparte en el Hemisferio Sur es el zorro gris (Pseudalopex griseus). En la región más austral de Chile (provincia de Magallanes, Tierra de Fuego e Isla Riesco) se capturaron 58 zorros grises, cuyos cerebros se estudiaron por inmunofluorescencia directa y por inoculación de ratones, resultando positivos a rabia el 8.62% (Durán y Favi, 1989). En Oriente Medio, el subcontinente de la India y Africa, los chacales son huéspedes importantes del virus rábico y en Europa oriental y gran parte de Asia, los lobos. La rabia en carnívoros silvestres ocurre también en otras partes del mundo. Cuando se presenta en forma enzoótica suele pasar desapercibida, pero cuando adquiere proporciones epizoóticas, el ciclo silvestre trasciende al hombre y a los animales domésticos.

   En Africa los chacales forman el reservorio principal de rabia silvestre y las epizootias períodicas coinciden con la rabia canina. Las mangostas son vectores de la rabia en Sudáfrica, Zimbabwe, Nigeria, India y Sri Lanka, donde contribuyen a la infección humana. En el siglo XIX, la mangosta de la India (Herpestes auropunctatus) fue introducida en varias islas del Caribe para combatir las ratas. En la actualidad, estos animales son huéspedes de la rabia en Grenada, Puerto Rico, Cuba y República Dominicana, a la vez que causan infecciones humanas y de otros mamíferos.  

   El virus rábico fue aislado de ratas y de otros roedores en diferentes partes del mundo, pero se le atribuye un reducido potencial de transmisión al hombre. Hay también dudas si el diagnóstico fue correcto, ya que la mayoría de los casos se examinaron antes de perfeccionarse las modernas técnicas diagnósticas (Beran, 1981). Es un tema controvertible que merece ser mejor estudiado (Winkler, 1991). En Estados Unidos de 1971 a 1984 se aisló el virus rábico de 104 roedores y lagomorfos; el 80% de estos aislamientos se hicieron de 1980 a 1984. El número más alto (67) correspondió a la marmota (Marmota monax) en asociación con la epizootia de rabia en mofetas (Procyon lotor). De la rata doméstica (Rattus spp) se aisló un total de 3 especímenes (Winkler, 1986). En varios países europeos se ha aislado de ratones de campo un virus rábico muy atenuado en su virulencia. Con las nuevas técnicas de anticuerpos monoclonales se encontró una gran similitud de estos virus con los virus fijos, por lo que se presume que se trata de una contaminación de laboratorio al realizar varios pasajes ciegos en ratones (Rupprecht et al., 1991).

   La rabia en murciélagos es un problema independiente de los ciclos infecciosos de otros mamíferos. Es necesario distinguir la infección en quirópteros hematófagos y no hematófagos. La rabia en murciélagos no hematófagos ocurre de norte a sur de las Américas y se ha comprobado en numerosas especies principalmente de insectívoros, frugívoros, omnívoros. Han ocurrido varios casos humanos de rabia transmitida por mordedura de estos quirópteros, sobre todo en los Estados Unidos, desde que se conoció el primer caso en 1953, en Florida. La rabia en murciélagos se ha diagnosticado en todos los estados de este país, con excepción de Hawai. En varios países europeos se han aislado virus rábico de murciélagos, especialmente de Eptesicus serotinus, y algunos pocos casos de especies de Myotis y Pipistrellus. En 1986, se examinaron en Dinamarca  550 murciélagos, resultando positivos para rabia 104. En 1989 de 249 murciélagos (Pipistrellus pipistrellus, E.serotinus) examinados en los Países Bajos 23 fueron positivos y 24 personas que estuvieron en contacto con ellos tuvieron que someterse a la vacunación profiláctica (Países Bajos, 1990). En Asia, se han encontrado murciélagos con rabia en casos muy raros. En Africa se conocen los virus relacionados con el virus rábico, pero no se ha aislado el serotipo 1 de quirópteros. En Africa del Sur se ha hecho recientemente una encuesta serológica en murciélagos de 13 especies. En ninguno de las muestras de suero se ha detectado, mediante ELISA, anticuerpos para la glucoproteína G del virus rábico y en ninguno de los cerebros de 530 murciélagos se pudo demostrar el antígeno de la nucleocápside (Oelofsen y Smith, 1993). En 1992, de 8.645 animales encontrados rabiosos en EUA, 647 correspondieron a murciélagos predominantemente insectívoros (Krebs et al., 1993). Casos humanos de rabia contraídos de murciélagos son poco comunes. Hasta 1993 ocurrieron 17 casos humanos en EUA y 3 en Canadá. En British Columbia y la región del Atlántico del Canadá, los murciélagos son el único reservorio de rabia (Chomel, 1993). En Europa se conocen solo 2 casos humanos por el serotipo 1 contraídos de murciélagos.  

   La rabia en murciélagos hematófagos o vampiros es un problema limitado a América Latina, y Trinidad y Tobago. La infección ha sido comprobada en las tres especies de hematófagos, Desmodus rotundus, Diphylla ecaudata y Diaemus youngi, pero solo la primera especie tiene importancia epidemiológica. La distribución de los vampiros (D.rotundus) comprende un área que se extiende desde México hasta la parte central de Argentina. El Desmodus es responsable de apreciables pérdidas en la ganadería latinoamericana, en especial por la rabia bovina, que ha impedido el desarrollo de nuevas regiones del trópico americano. En el Cuadro Nº21 se señala el número de casos en bovinos en América Central y Sur en 1990 y 1991. Algunos de los casos pueden ser debidos a mordedura de perros rabiosos. Es muy difícil establecer el monto de las pérdidas por rabia bovina, ya que en muchos países esta enfermedad ocurre en áreas ganaderas marginales donde el escaso número de médicos veterinarios y la falta de laboratorios de diagnóstico no permiten efectuar una comprobación y notificación correcta de los brotes. Se ha estimado que la mortalidad anual es de cerca de 50.000 cabezas de ganado, lo que sumado a las pérdidas indirectas por mordeduras de vampiros (en carne, leche y devaluación de pieles) significa una pérdida de más de EUA $44 millones al año. En América del Sur, solo en Chile y Uruguay no se registran casos de rabia transmitida por vampiros. También están libres de rabia desmodina las islas del Caribe, con excepción de Trinidad. Desde 1929, cuando se observó por primera vez la rabia humana atribuida a mordedura de vampiros, se han registrado más de 180 casos humanos en América Latina. Un estallido ocurrió en Guyana en 1953, sobre un arroyo forestado, donde se enfermaron de rabia 9 mineros de diamantes de los 43 de la localidad (Nehaul, 1955). En el Amazonas peruano ocurrieron en 4 meses de 1990, 29 casos de rabia en dos comunidades rurales con una población total de 636 personas (López, et al., 1992).   

   La rabia urbana ha sido erradicada en muchos países de Europa, EUA, Canadá y en el Japón (pero en muchos de ellos persiste la rabia silvestre). En América Latina, conviene destacar la situación de Uruguay, que se mantiene libre de rabia desde varios decenios, como también las existosas campañas en Argentina, Chile y en varias ciudades del continente. En 1945, en los Estados Unidos se diagnosticó un total de 8.505 casos de rabia canina, mientras que en 1992 solo se diagnosticaron 182 (2.11%) de todos los casos de rabia animal. Los casos de rabia en perros que aún se presentan se deben a la transmisión por animales silvestres y no de un perro a otro. En Canadá, donde la rabia silvestre persiste, pero se ha controlado la canina, se registraron 3 casos humanos desde 1971, contraídos de murciélagos.  

ir al Principio